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viernes, 27 de enero de 2012

La justa medida

 Nadie en su lecho de muerte dice: "Debería haber pasado más tiempo en la oficina."


Dublín
Hace años escuché o leí esta frase y me pareció sorprendente.

El trabajo da grandísimas satisfacciones y requiere compromiso pero todo en su justa medida y sin olvidar otras cosas que también son importantes.




viernes, 16 de diciembre de 2011

Los príncipes azules no existen

Tras varias semanas de silencio, retomo esta actividad.

La verdad es que he pasado una época bastante exigente de trabajo y me veía absolutamente incapaz de  pensar en buenas prácticas para una vida equilibrada cuando la mía era un descontrol total :-)

Trinity College. Dublin
Irlanda
En estos días "post-pico-de-trabajo" he reflexionado sobre la época que he pasado y quiero compartirlo aquí.

Hay momentos en los que nuestro caminar por la vida se hace exigente, a veces emocional y a veces físicamente. Se nos acumulan las obligaciones, el trabajo, los disgustos o todo a la vez.

Hay un cosa que es innegable: Nadie puede vivir nuestra vida por nosotros. Ni aunque estemos rodeados de seres que nos quieran y nos echen una mano y eso no se puede agradecer lo suficiente :-) 
Nuestro camino es individual y si el trabajo o las obligaciones nos exigen hasta un punto casi insoportable hemos de ser conscientes de que sólo nosotros podemos salir de ahí, ya sea por nuestro propio pie o con los pies por delante (metafórica o literalmente).
 
He pensado en esto muchas veces haciendo excursiones:  Cuando llegaba a mi límite físico (no hace falta mucho), me ponía a pensar: "Silvia, nadie te va a sacar de aquí. O caminas tú, o caminas tú. No hay otra opción. Así que más vale que sigas avanzando aunque sea a un paso por minuto."


Pienso que, cuando uno se siente desbordado, lo primero que debe analizar es si la situación es coyuntural o estructural.

Si es coyuntural, no queda otra que apretar los dientes, aligerar todo el peso que se pueda y seguir caminando, entregando el trabajo e ir cumpliendo hitos.

Irlanda
Si de manera estructural nos hemos montado una vida demasiado exigente, hay que recordar que, lamentablemente,  los príncipes azules que pasan por ahí, te rescatan y te elevan a una vida sin preocupaciones, no son frecuentes. Así que no queda otra que intentar distanciarse lo suficiente para observar friamente nuestra vida y tomar decisiones. Si no las tomamos a tiempo nosotros, es posible que, a la larga, las tomen otros por nosotros y tal vez no nos gusten.


Una de las claves para simplificar la vida da nombre a este blog "No hagas hoy, lo que puedas dejar de hacer mañana."
Formulado como pregunta podría ser: ¿Qué cosas podría dejar de hacer hoy mismo sin que me arrepienta mañana?" o "¿Si no hago esto hoy, mañana me sentiré culpable o liberada?" Puede llegar a sorprendernos la cantidad de tiempo que consumimos en cosas que, ni nos aportan nada ni nos hacen felices.
¿Estamos haciendo cosas por quedar bien con conocidos, clientes o incluso parientes que, en realidad, nos dan más disgustos que alegrías y que, en realidad, no se merecen nuestro compromiso? Lástima que no siempre sea tan fácil, a veces es tremendamente duro, pero siempre hay que recordar que: "O salimos por nuestro propio pie o salimos con los pies por delante."

Ahora que se acerca la Navidad y es una época que disfruto mucho, intentaré ser más ligera la semana que viene  :-)

viernes, 11 de noviembre de 2011

Ya lo hago yo

El otro día un adolescente explicaba la siguiente anécdota:
En una asignatura del instituto un profesor les había mandado un trabajo a todos y quiso dar la oportunidad a 3 alumnos de presentar su trabajo al resto de la clase a lo largo de las siguientes semanas.
El adolescente en cuestión fue el primero en ofrecerse. Ante la falta de otros voluntarios, la profesora eligió a dedo a dos alumnos más y les preguntó quién quería ser el primero en presentar. Ninguno de los tres candidatos quiso ser el primero. Ante la indignación del chico, la profesora zanjó el asunto dirigiéndose a él diciendo: “Como has sido el primero en levantar la mano para presentar, serás el primero en hacerlo.”

Menudo desastre para nuestra sociedad si, desde el colegio, mostrar iniciativa es “penalizado”. Opino que la profesora podría haber dicho: “Como has sido el primero en ofrecerte, te dejo elegir cuándo quieres presentar.” Y a continuación fijar las fechas del resto.

Los chicos de hoy en día juegan a un sinfín de videojuegos y son buenísimos aprendiendo las reglas del juego jugando. Con lo cual, la lección que les ha dado esa profesora les calará aún más que a cualquier  otra generación anterior.

Vaticano
La profesora ha logrado, no sólo menguar la capacidad de iniciativa de sus alumnos, sino que se ha complicado su propio futuro. La próxima vez que pida un voluntario para algo, en vez de tener que gestionar una clase llena de manos alzadas que pujan por ser el primero, se encontrará con una clase llena de alumnos que mirarán para otro lado. Eso es bastante más complicado de gestionar energéticamente.

 Nuestra vida mejoraría si nos esforzáramos en evitar “penalizar” comportamientos que, en realidad, querríamos o deberíamos premiar. Esto ocurre en el ámbito profesional y en el privado.

Roma
¿Cuántas veces vemos a un niño intentar hacer algo y, como le vemos torpe, en vez de animarle y tener paciencia, le “arrebatamos” la actividad y la asumimos nosotros?
P.ej. un niño intenta doblar una camiseta y como va lento y lo hace mal, en vez de tomarnos el tiempo de animarle o ayudarle, le cogemos la camiseta y decimos: “Trae, anda, que ya la doblo yo.”

Luego, cuando el niño no quiera doblar camisetas nunca más, nos quejaremos de que todo lo tenemos que hacer nosotras.


viernes, 21 de octubre de 2011

Pequeños oasis y caprichos

El otro día en una charla sobre coaching nos explicaron la "trampa" de la rana.
Aparentemente, cuando tiras una rana viva en agua hirviendo, pega un salto y sale inmediatamente. En cambio si metes una rana en una olla con agua fría y la pones al fuego, la rana, pese a sentirse obviamente cada vez más agobiada y acabar muriendo, no es capaz de percatarse de su situación, pegar un salto y salir.

No sé si es verdad pero es una buena historia para aplicarla a nuestra vida diaria.

Frecuentemente nos vemos arrastrados a tener cada vez más tareas, obligaciones y responsabilidades, que, vistas individualmente, probablemente hayamos elegido y que, de hecho nos hacen felices. El problema es que su acumulación puede llegar a agobiarnos.

Por ello es importante ser más listo que las ranas y no dejar que la situación nos rebase.

Roma
Cuando abandonar o reducir la actividad no es una opción, nos queda la posibilidad de crearnos pequeños oasis y darnos pequeños caprichos o placeres durante el día. El truco y lo único importante es vivirlos intensamente.

Voy a hacer unas sugerencias pero seguro que hay muchas más que estaría genial compartir:
- Cómprate una crema corporal cuyo olor te guste especialmente y entretente 1 minuto más de lo normal al ponértela. Sólo un minuto más. Lo importante es que mientras lo hagas no pienses, "Tengo que acordarme de sacar la carne de la cena del congelador." Aprovecha ese minuto para tomar conciencia de lo mucho que te gusta el olor y disfruta de tu momento. Si encima quieres sembrar algo útil, dí para tí que tienes unas piernas estupendas y que la crema te va a dejar el cuerpo espectacular.
- Mientras cocinas, crea una atmósfera que te sea agradable. Cambia noticias por música, sírvete un vaso de una bebida que te guste (agua, limonada, una copa de vino...), o enciende una vela y utilízala para recordarte que estás haciendo esto por placer y con placer. No necesariamente necesitarás más tiempo para acabar la cena pero seguramente se te hará más satisfactorio aunque tu entorno ni se de cuenta.
- Si vuelves del trabajo en coche, antes de entrar en casa, pasa 5 minutos pensando en cosas que te resulten agradables. Nadie notará si has llegado antes o después.
- Elige un suavizante de ropa, que, aunque sea más caro, tenga un olor que te guste y disfruta de él cuando manipules la ropa limpia.
- Decora tu baño de tal manera que te resulte grato alargar un momento el tiempo que pasas ahí. Si es posible piensa en colocar elementos que te hagan pensar cosas agradables mientras te arreglas, te cortas las uñas o te lavas los dientes.
- Invierte tiempo y dinero en hacerte con buenos utensilios para realizar las tareas que "tienes" que hacer. Toma conciencia de ello y disfruta el momento de utilizar la plancha perfecta, el mejor cuchillo para cortar cebollas o las pinzas de la ropa más bonitas y prácticas.

Son pequeñas cosas que, al menos a mi, me hacen la vida más placentera,

Tener las ideas es fácil, lo que cuesta más es darse uno cuenta de que necesita visitar urgentemente sus propios oasis.

viernes, 19 de agosto de 2011

La toma de decisiones y el poder de lo aleatorio

Una de las cosas que más cansa mentalmente es tomar decisiones.

Existen libros y cursos que nos preparan para tomar decisiones de manera sistemática.

Tal vez haya menos cursos que enseñen una técnica válida para adecuar la manera en la que tomamos decisiones a la importancia de las decisiones que debemos tomar.

No son del mismo calibre las diferentes cuestiones:
  • ¿En qué empresa debo invertir mi dinero?
  • ¿Qué quiero hacer con el resto de mi vida?
  • ¿Qué película de mi videoteca me apetece ver?
  • ¿Me apetece más un helado de limón o pistacho?
  • ¿Qué libro leeré a contiuación?
  • ¿Dónde vamos de vacaciones?
  • ¿Qué nombre le pongo a mi empresa?
  • ¿Qué nombre le pongo a un sistema informático de uso interno?
Y por lo tanto tampoco debería ser siempre igual la manera que tomamos decisiones.

En mi caso, lo más importante ante una situación que requiere decisión es valorar los siguientes aspectos:
  • ¿cuánto tiempo es razonable dedicar a tomar una decisión acertada? ¿Vale la pena pasar 30 minutos decidiendo cuál es la película ideal para verla en este momento?
  • ¿De la decisión depende mi felicidad existencial o mi éxito profesional? ¿Es vital para mantener mi empresa por delante de la competencia? ¿Existe riesgo de ser profunda e irreversiblemente infeliz si me equivoco?
  • ¿Si dedico un tiempo a evaluar las alternativas es razonable pensar que lograré tomar una mejor decisión porque existe algún dato que pueda buscar o generar para mejorar el resultado? En el caso de decidir si invertir o no en una empresa es obvio que sí.
  • ¿Existe realmente una solución mejor que otra? Entre dos sabores de helado que me gusten ¿existe uno mejor que otro en un momento dado?
Llámame superficial pero tengo la sensación de que la gran mayoría de decisiones a las que me enfrento caen en uno los apartados descritos a continuación:
  • Realmente no me importa el resultado.
  • Ninguna solución es mejor que la otra ya que depende de mí, hacer buena cualquiera de las opciones.
  • No vale la pena invertir un minuto en buscar argumentos a favor de una u otra solución porque, aunque no sea consciente sí tengo un feeling de por dónde va a ir la solución.
Dos ejemplos.
Cuando el motivo del viaje es hacer unas vacaciones o una escapada lo único que suelo tener claro son unas fechas aproximadas y un presupuesto. En cambio el destino me puede llegar a dar completamente igual. Si es de frío, ya me abrigaré y si es de calor, me llevaré el bikini.
Siempre he pensado que me gustaría encontrar una web de billetes de avión a la que le dijeras unas fechas y un presupuesto máximo y te sugieriera un vuelo a una ciudad cualquiera.


En mi vida profesional frecuentemente me he encontrado en situaciones en las que un tema tratado en comité peligraba con eternizarse debido a que no era realmente posible encontrar argumentos objetivos que favorecieran una decisión u otra ya que, por un lado, la cuestión en sí no era relevante para la competitividad de la empresa y por otro lado todas las opciones eran neutrales en tiempo, calidad y coste.
Cuando una decisión cae en uno de los supuestos anteriores existen maneras "express" que ayudan a tomar una decisión:
Herrería Estancia San Gregorio. Chile
  • Tirar una moneda (cuando las opciones son dos)
  • Hacer unos papeles y "sortear" el resultado
  • Tirar un dado
  • Elegir las opciones por orden alfabético o cualquier otro que pudiera a uno ocurrírsele
Es tan simple que da casi vergüenza. Lo más importante cuando se hace este tipo de ejercicio es ser flexible y darse licencia para elegir la opción contraria.

Esta incoherencia es absolutamente sana ya que es sorprendente lo que se aclara la mente cuando uno se ve ante una única opción.
Es decir que cuando la moneda ha dicho que tomarás helado de fresa, el cuerpo ve claro que te apetece más el de limón.

El año pasado, hartos de estudiar durante días y horas posibles destinos de vacaciones fantaseando sobre mapas y consultando por internet posibilidades concretas, llegamos a la siguiente dinámica: Hicimos dos papelitos, en uno decía mar y en el otro montaña e hicimos un sorteo. Luego la cuestión fue: España o fuera e hicimos un sorteo. De esta manera tan pedestre llegamos a organizar unas vacaciones estupendas en el Pirineo Aragonés. En esta ocasión seguimos al pie de la letra lo que iba saliendo.

Estancia San Gregorio junto al Estrecho de Magallanes
Esto no fue así en nuestro viaje a Argentina el otoño pasado. Teníamos un objetivo: recorrer la ruta 40 y  un itinerario pensado. De repente el que nos alquiló el coche en Río Gallegos nos dijo que para qué íbamos a recorrer el primer trozo árido y seco de la ruta 40 pudiendo desviarnos un poco al sur, recorrer el estrecho de Magallanes y visitar Punta Arenas. ¡Gran dilema! Seguir el plan o ver la oportunidad y traicionar el objetivo principal.  Tiramos una moneda y salió seguir la ruta 40 atravesando el secarral desértico.
En ese preciso instante vimos claro que, pese a que el viaje era seguir la mítica ruta 40 y no estábamos seguros de si habría otro tramo igual de árido y especial, nos iba a dar pena haber ido hasta allí y no ver el estrecho de Magallanes. Así que pasamos olímpicamente de la moneda e hicimos lo que nos pedía el cuerpo.

Hay veces que no merece la pena pensar y pensar y lo mejor es mirar si tienes una moneda en el bolsillo y luego hacer caso a nuestro instinto.

lunes, 15 de agosto de 2011

Cualquier cosa se puede hacer en 15 minutos

Una frase que se dice a los emprendedores es que tengan en cuenta de que uno suele sobreestimar lo que se puede hacer en un año pero por contra uno suele subestimar lo que se puede conseguir en cinco años.
Esta frase se dice para poner en valor la perseverancia.

De la misma manera en el ámbito privado la perseverancia también tiene sus frutos si se dosifica bien.

En Fly-lady postulan que TODO se puede hacer en 15 minutos, o al menos en porciones de 15 minutos.

Imaginemos que tenemos una tarea laboriosa por delante como por ejemplo ordenar un trastero lleno de cosas viejas. Lo más probable es que pensemos que ya lo haremos cuando tengamos toodo un día para dedicarnos a ello de manera monotemática. El problema es que es improbable que llegue el día en que el mundo pueda perscindir de nosotros y nos podamos dedicar de manera intensiva a la tarea. Otra manera es la de proponernos dedicar cada día a ordenar un poco y empezar YA.

Una vez leí una entrevista a una artista de patchwork que hacía unas obras increíbles. Le preguntaban cómo encontraba tiempo para hacer estas enormes colchas teniendo que atender a sus 4 hijos. Ella decía que lo lograba porque cada noche cosía un bloque. Así, noche tras noche, bloque a bloque lograba acabar la colcha completa.

A veces, cuando voy de excursión y me canso pienso lo siguiente: "Si me quedo parada nunca llegaré. En cambio, con sólo dar un paso por minuto, llegará un momento en el que llegaré." Así que sólo hay que concentrase en ese paso.

Una amiga que se iba a mudar me comentó que le había ido bien proponerse cada día al volver del trabajo hacer 1 caja.

Este recurso es muy potente ya que abre la posibilidad de acometer cualquier tarea o proyecto futuro con sólo proponérselo y ser constante en el avance.

Ahora en verano es un buen momento para pensar qué cosas nos gustaría conseguir este invierno y dedicarnos cada día 15 minutos a este tema. Por muy apretadas que vayan las agendas ¿Quién no tiene 15 minutos?

viernes, 22 de abril de 2011

Estoy aquí y ahora

En los siguientes días muchos nos tomaremos unos días de descanso. Ha sido una larga travesía desde las Navidades y todos estamos más cansados de lo que deberíamos.


Cuando uno está cansado, frecuentemente pone el piloto automático que le permite realizar las tareas rutinarias, y no tan rutinarias, sin mucha implicación y así gestionar sus fuerzas y empujar un día más hasta el ansiado descanso.

Estoy aquí y ahora
En el modo automático, las cosas pasan sin darnos apenas cuenta. Manejamos satisfactoriamente el momento pero éste no goza de nuestra total atención.  Empieza la semana y, de repente, decimos: “Vaya, ya es jueves. Un madrugón más y llegamos al fin de semana. ¡Qué rápido ha pasado la semana!”

No es sólo la semana lo que pasa rápido, también nuestra vida está pasando a la misma velocidad y los acontecimientos se precipitan y decimos: “Vaya, ya estamos casi en mayo y me parece que las Navidades fueron ayer.” o "Vaya, ya pronto vuelve a ser mi cumpleaños, ¡este año se me ha pasado volando!".

¡Detengámonos! Y tomemos conciencia del paso del tiempo y sobre todo de NUESTRO paso POR el tiempo.

Simplificando muchísimo, los budistas describen el estado de iluminación como el estado en el que tomas consciencia del momento actual y lo vives y sientes intesamente, sin divagar ni al futuro ni al pasado. 
No sé si aspiro a la iluminación pero me parece un concepto inspirador.

Niza
Sugerencia:
Estos días de descanso. Elige cualquier momento tranquilo, cierra los ojos, respira relajadamente y piensa: “Estoy aquí y ahora.” Repite este pensamiento durante todo el rato que puedas, sin perder la concentración en ese pensamiento: "Estoy aquí y ahora." "Estoy aquí y ahora." Intenta sentir literalmente ese pensamiento: "Estoy aquí y ahora.".

Cualquier momento es bueno para realizar este ejercicio: En la cama antes de levantarte, tomando el sol (si el tiempo lo permite), antes o después de la siesta, yendo de acompañante en el coche, etc. 

Cuando hago este ejercicio siento que me anclo un poco más en el momento actual y que vivo más intensamente. En ocasiones, cuando abro los ojos tras realizarlo, me parece que veo las cosas de otra manera, el aire es más claro y me siento más presente. Es una sensación difícil de describir y supongo que cada uno la vive a su manera.

Pruébalo. Si te funciona, repite y si no, no.

¡Feliz Semana Santa!

miércoles, 13 de abril de 2011

Siempre hay tiempo para una historia de amor

París
En una entrevista realizada en 2008 al poeta y arquitecto Joan Margarit le preguntaban:

“¿Ahora que está jubilado tiene más tiempo para escribir?
No. El tiempo para las cosas que son importantes para ti lo encuentras siempre. No hay nadie ha haya colgado una historia de amor por falta de tiempo. Nadie. No encontrarás a ningún hombre o mujer que diga “perdí la pareja de mi vida por culpa de que no tenía tiempo y no pude pasar ni un rato con ella”. El no tener tiempo siempre es una excusa para una cosa que es secundaria para ti. Cuando te va la vida en una cosa como a mi con la poesía, el tiempo lo encuentras siempre, sea entre visitas de obra, encerrándome o desapareciendo una temporada. Imagínate siempre una historia de amor. Verás como siempre tienes tiempo. Pues esto es igual. […] Vuelvo a decir que pensar en una relación amorosa es una de las cosas que mueve más a las personas. Pues mi relación con la poesía es una continua relación amorosa. Por tanto, saco el tiempo de donde sea. No hay problema.” (Fulls dels enginyers nº 257, diciembre 2008)

No tengo claro que todas las personas seamos capaces de articular nuestra vida entorno a nuestra particular historia de amor. En ocasiones anteponemos obligaciones que, aún siendo secundarias, nos obligan a posponer, a veces indefinidamente, nuestra pasión ¿o no es así?

Si cada día hago ciertas cosas pensando que haciendo otras sería más feliz, ¿las cosas que dejo de hacer son realmente tan importantes para mí? ¿Realmente me harían tan feliz? O ¿sólo me lo parece y siempre hago lo que tengo que estar haciendo?

¿Puede pasar que el amor de tu vida esté sentado a tu lado y no te des cuenta hasta que la vida te cambia y te hace abrir los ojos?

¿Cuál es mi historia de amor? ¿Le dedico el tiempo que debería?