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viernes, 30 de septiembre de 2011

Reza, pero sigue remando

Cada vez se extiende más el pensamiento de que si pides algo, te será concedido antes o después.
En el Nuevo Testamento, San Mateo transmite el mensaje: "Pide y se te dará."

Ahora bien, ¿esto quiere decir que podemos pedir y echarnos a dormir pensando que "alguien" o "algo" proveerá?

Picasso decía: "Que la inspiración me encuentre trabajado." Del mismo modo tengo la intuición, que podríamos decir algo así como: "Cuando la fortuna llame a mi puerta, que me pille en casa y atenta al timbre."

At the end of the rainbow
A veces se oyen frases del tipo: "Tuvo mucha suerte porque empezó el negocio cuando todo el mundo buscaba este producto." Incluir la palabra "suerte" en una frase de este tipo me parece algo raro puesto que suena como si de repente se hubiera despertado una mañana convertido en un empresario de éxito.  Tal vez tuviera la vista de elegir un producto de gran demanda, pero lo que no fue suerte es que esta demanda le pillara vendiendo el producto y no tumbado en el sofá.

Los fundadores de Google desarrollaron la base de su buscador como proyecto de final de carrera. Cuando le pidieron dinero para iniciar el negocio al profesor que les había llevado el proyecto, él se lo negó.  Es posible que a estas alturas se arrepienta un poco.

En resúmen, parece que estar activo y atento es buen asunto para conseguir lo que uno desea. Pero ¿cómo puedo ponerme en marcha y mejorar mi estado de alerta?

En el libro "Padre rico, padre pobre" Robert Kiyosaki recomienda dejar de decir: "Quiero que se cumpla este deseo". Lo que él se dice cuando quiere algo es: "¿Qué puedo hacer para que mi deseo se haga realidad?"
Según el autor, pedir algo, le coloca en un estado pasivo. En cambio preguntarse cómo puede conseguirlo, le pone en marcha y le activa las neuronas para pensar en ello.

Aunque uno no esté en disposición de hacer un plan de acción preciso y detallado, seguro que esta manera de formular los deseos ayuda como mínimo a estar atento a las oportunidades que se presentan en la vida.


Es un cambio pequeño en la formulación pero muy potente en su resultado.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Aut inveniam viam aut faciam

Para los que tenemos el latín oxidado: "Encontraré un camino o haré uno."

Al parecer, el general cartaginés, Anibal, respondió con esta frase a sus oficiales cuando le dijeron que era imposible cruzar los Alpes.

Según Saint Exupery "No debemos intentar predecir el futuro, sino hacerlo posible."

El otro día hablé en el post "Elegir qué batallas pelear" de dos actitudes ante la vida, la fatalista y otra más proactiva. Aunque ya cité a Saint Exupery,  me centré en la importancia de dejar algunas cuestiones en manos del destino.

Para aquellas batallas que sí decidimos pelear, Anibal y Saint Exupery son toda una inspiración.

Cerca de Mallín el Grande. Patagonia chilena

Como detalle curioso, la frase de Aníbal es el lema de la Holton-Arms School, una escuela preuniversitaria para chicas en Bethesda (EEUU) en la que estuvo becada Christine Lagarde.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Sólo por hoy

Del Reiki se conoce principalmente su efecto más visible: Alguien posa sus manos sobre sobre otro y le ayuda en algún tipo de dolencia física o psíquica.

La teoría dice que el que aplica Reiki es, en realidad, un canal que capta la energía que nos circunda y la dirige hacia una zona determinada pero su fin no es sanar un cuerpo sino sanar un alma, empezando por la del que "da" Reiki.

Así el Reiki tiene unos principios éticos que son originales en su manera de formularlos:

Muelle en Los Antiguos (Argentina)
Sólo por hoy no te preocupes.
Sólo por hoy no te irrites.
Sólo por hoy sé amable con todos los que te rodean y respeta a todo ser viviente.
Sólo por hoy realiza tu trabajo honestamente.
Sólo por hoy agradece todos los dones de tu vida.

Curioso este: "sólo por hoy". Es, de nuevo una invitación a vivir con objetivos a corto plazo, como el descrito en el post de Beppo, el barrendero de Momo.

Pues, sólo por hoy, haz aquello que te parezca oportuno.

lunes, 15 de agosto de 2011

Cualquier cosa se puede hacer en 15 minutos

Una frase que se dice a los emprendedores es que tengan en cuenta de que uno suele sobreestimar lo que se puede hacer en un año pero por contra uno suele subestimar lo que se puede conseguir en cinco años.
Esta frase se dice para poner en valor la perseverancia.

De la misma manera en el ámbito privado la perseverancia también tiene sus frutos si se dosifica bien.

En Fly-lady postulan que TODO se puede hacer en 15 minutos, o al menos en porciones de 15 minutos.

Imaginemos que tenemos una tarea laboriosa por delante como por ejemplo ordenar un trastero lleno de cosas viejas. Lo más probable es que pensemos que ya lo haremos cuando tengamos toodo un día para dedicarnos a ello de manera monotemática. El problema es que es improbable que llegue el día en que el mundo pueda perscindir de nosotros y nos podamos dedicar de manera intensiva a la tarea. Otra manera es la de proponernos dedicar cada día a ordenar un poco y empezar YA.

Una vez leí una entrevista a una artista de patchwork que hacía unas obras increíbles. Le preguntaban cómo encontraba tiempo para hacer estas enormes colchas teniendo que atender a sus 4 hijos. Ella decía que lo lograba porque cada noche cosía un bloque. Así, noche tras noche, bloque a bloque lograba acabar la colcha completa.

A veces, cuando voy de excursión y me canso pienso lo siguiente: "Si me quedo parada nunca llegaré. En cambio, con sólo dar un paso por minuto, llegará un momento en el que llegaré." Así que sólo hay que concentrase en ese paso.

Una amiga que se iba a mudar me comentó que le había ido bien proponerse cada día al volver del trabajo hacer 1 caja.

Este recurso es muy potente ya que abre la posibilidad de acometer cualquier tarea o proyecto futuro con sólo proponérselo y ser constante en el avance.

Ahora en verano es un buen momento para pensar qué cosas nos gustaría conseguir este invierno y dedicarnos cada día 15 minutos a este tema. Por muy apretadas que vayan las agendas ¿Quién no tiene 15 minutos?

viernes, 17 de junio de 2011

La baldosa que estás barriendo

Antes de publicar "Historia interminable", Michael Ende publicó la novela "Momo" en 1973.
Aunque de niña me sentí fascinada por la "Historia interminable", es "Momo" el libro que me ha dejado más poso.

Por ejemplo, la filosofía de trabajo de Beppo, el barrendero, me ha acompañado en muchos ámbitos de mi vida. Beppo es un trabajador feliz. Cuando los demás se quejan del duro trabajo, él sonríe mientras se concentra en la baldosa que está barriendo. Cuando acaba, se centra en la siguiente.

Ruta 40. Argentina
A nivel existencial las baldosas en las que trabajo pueden durar meses o años pero en el día a día, no es posible contar las veces que recurro a este pensamiento cuando camino por la calle y me impacienta ver lo que me queda por delante. Lo que hago es ir marcádome hitos ultrapróximos: "Ahora llego a la altura del chicle enganchado, ahora hasta esta mancha, ahora hasta el buzón de correos, etc." Parece una tontería pero, en vez de mirar el objeto distante, que nunca se acerca lo suficientemente rápido, me centro en objetos (objetivos) cercanos y, sin darme cuenta, llego a la meta. También vale para tender la ropa, doblar calcetines, pelar patatas y cuando uno está haciendo lo que tiene que hacer en ese momento, pero se le hace largo. Se trata de provocar un cambio de chip.


Humahuaca. Argentina
Descomponer una gran tarea (barrer la calle) en pequeñas porciones de trabajo también es una recomendación común a la hora de elaborar listas de tareas eficaces (o gestionar proyectos). Cuando uno tiene 1 mes por delante para realizar un documento complejo es más fácil avanzar si uno anota: Hacer índice, buscar documentación, redactar introducción, capítulo 1, 2, etc., editar/corregir, imprimir, llevar a encuadernar, enviar.
En cambio, cuando anotamos la macrotarea "redactar documento" al lado de una tarea del tipo: "llamar al banco para hacer una transferencia". Lo más habitual es que llamemos al banco pero dejemos lo del documento para otro día. Así vamos echando el balón para adelante hasta el día en el que empezamos a notar que el plazo de entrega se acerca peligrosamente y la única solución es realizar el documento a golpe de riñón, como tarea única. Llegado este punto, mantener la sonrisa se nos hace más difícil.

Da mucho juego la lección de Beppo el barrendero.